Las leyes scout

Tranquilidad, puede parecer que estamos hablando de algo institucional, pero no es nada de eso. A lo que nos referimos es al marco, al entorno que sirve de referencia a todo lo relacionado con el escultismo. Las leyes simplemente reflejan nuestro estilo de hacer las cosas.

La ley no es más que una propuesta de valores a tener en cuenta en cada rama. Simplemente es una herramienta para transmitir unos valores que nos ayudan a vivir. La única «pega» de la ley es que nos sirven para toda la vida, y claro, con la chavalería lo que necesitamos son objetivos concretos, que sean posibles de alcanzar en un periodo corto, para que al cabo del tiempo aprendan a fijarse en otros objetivos más lejanos en el tiempo y más difíciles de hacer.

Cuando hablamos de leyes nos referimos a 10 en concreto, que pasamos a enumerar:

El/la scout es digno/a de confianza

Siempre hay acuerdo entre lo que dice y lo que hace. Es una persona en quien se puede confiar, porque cuando da su palabra la cumple, y la mantendrá al precio que sea. El monitorado además tiene la confianza de la chavalería depositada sobre sus hombros.

«En otros tiempos el alma hacía el regalo de la mano. Hoy es costumbre dar manos sin alma.» William Shakespeare, Otelo.

El/la scout es leal

Esto como podéis ver, está íntimamente relacionado con lo anterior, ya que un/a scout intenta no actuar de forma hipócrita. Si cree que una acción es correcta, la llevará a cabo a pesar de las dificultades que se le puedan presentar.

El/la scout es útil y ayuda a los demás

Esta ley puede tomarse como un resumen de todas las demás. Un/a scout no es una persona pasiva, sino que continuamente aporta su granito de arena para hacer que desaparezcan las injusticias de este mundo, empezando por su propio entorno (familia, amistades….)

El/la scout es hermano/a de todos/as

Por supuesto, no se puede ayudar a este sí, pero a estos no. Tampoco se encierra y echa una mano solo a otro/a scout, siendo solidario con quien vea con necesidades, ya sea de ayuda o de amistad. Además, es consciente de que vive en una sociedad con una realidad determinada y se compromete con ella.

El/la scout es respetuoso/a

Nada de lo que hemos dicho hasta ahora tendría sentido habiendo una «falta de respeto» de por medio. También es respetuoso/a con las sociedades y costumbres diferentes a la suya. Respeta la pluralidad de opiniones y aboga por una sociedad donde prime la tolerancia.

El/la scout reconoce en la naturaleza la obra de Dios y la protege

El ser humano no es una realidad abstracta y separada, sino que es parte de un conjunto enorme, formado por todas las formas de vida y, en menor medida, de todas las maravillas de la madre naturaleza. Amar al hombre sin amar a la naturaleza y cuantas cosas ha creado, es como hacerse un bocadillo sin pan…

«En Mozambique se dice que los monos no hablan porque saben que, si llegan a articular una sola palabra, el hombre los pondrá a trabajar» Carl Sagan

El/la scout termina lo que empieza

Si se compromete, lo hace. No se contenta con «atender» a la chavalería, busca comprenderles mejor. Es un amigo adulto. Se preocupa por todo lo que les rodea, y eso incluye la relación con los padres. El «monitorado del sábado» no existe. Pero esto no es solo con la chavalería, sino con todo el mundo.

El/la scout afronta las dificultades con alegría

La vida y cuanto gira a su alrededor es demasiado bella como para que un bache haga que tiremos todo por la borda. Nada es tan grande como para frenar todo cuanto hacemos. Siempre se puede buscar una solución. Se parte de una visión de la vida optimista y alegre, porque como dicen por ahí: «Hay muchas cosas…»

«Y si los guardianes no son felices, ¿quién más lo puede ser?» Aristóteles, La Política.

El/la scout es austero/a y trabajador/a

Ser monitor/a scout implica saber valorar las cosas y lo que cuesta conseguirlas. Aprecia lo que valen, y sabe que otras personas no pueden llegar a conseguirlas. Por eso, sabe que las cosas no están para utilizarlas mal.

El/la scout es sano/a, sincero/a y honrado/a

Desprecia el vicio y la pereza. Vamos, que no se queda todo el día sin hacer nada y viendo la tele. Siempre hay algo interesante que hacer.